Jordi Machí

Este pintor valenciano ha conquistado con su obra a grandes celebridades, al público libanés y ahora da el salto al continente asiático. En su pintura vibrante y llena de color vemos pinceladas gruesas y una deconstrucción de las formas que emocionan sin dejar a nadie indiferente. Esto, junto con una personalidad alegre, vital y cálida, es la clave de su éxito.

19 DE DICIEMBRE DE 2022
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Jordi Machí, nacido en Algemesí (Valencia), nos recibe en su estudio de Madrid con una amplia sonrisa. Desde el primer momento este pintor valenciano transmite la misma vitalidad que sus obras. Estudió Bellas Artes en Valencia, realizando también una estancia en Brasil: "Fue de los mejores años de mi vida. Me encontré una cultura muy desigual pero pude conocer ambos mundos, y me impactó cómo ellos me daban todo sin tener nada", remarca. Es a partir de una exposición en el Líbano, en 2012, que tiene un gran éxito y repercusión mediática, cuando se le empieza a conocer más internacionalmente. En Hollywood trabaja para varias celebridades; Ryan Gosling le encarga un retrato, Kanye West y Kim Kardashian un cuadro para la habitación de su hijo, y desde televisión española le proponen pintar a Miguel Bosé en el especial de Nochebuena: ocho horas pintando en directo y emitido en diferido: “Para mí fue un reto muy duro porque es un estilo de trabajo al que no estoy acostumbrado”, confiesa. Aunque no fue su único directo ya que también retrató a David Guetta en un directo de solo tres horas. Y es que Jordi se considera un pintor de estudio; disfruta más pintando en casa, donde se puede manchar o tumbar en el suelo a su antojo.
Estos trabajos le proporcionaron gran repercusión mediática y nos cuenta que fue un momento clave de su carrera: “Empiezo a crecer como artista, me empiezan a llegar más clientes y se me empieza a considerar y a valorar. Porque en este mundo, que es algo elitista, el hecho de que vayas a triunfar no significa solo que tengas talento; también es una mezcla de contactos, de oportunidades”. Sus cuadros llaman la atención por su colorido y por el estilo desenfadado de pincelada gruesa que evoluciona cada vez más a la deconstrucción de las formas. “Toda obra de un artista es una evolución constante. Quiero soltar y disfrutar cada vez más; muchas veces me recreo demasiado en detalles y yo tiendo un poco más hacia la locura y hacia la deconstrucción. Hay cuadros por los que siento amor y odio, y quiero deshacerme de este odio. Vivir más la pintura.”
Para él, la función del arte es transmitir, y también transgredir o provocar. Tanto que el comentario que más le ha gustado sobre su obra fue un “tú no estás bien de la cabeza, ¿verdad?” Y entre risas, que nunca faltan a su lado, aclara: “Yo creo que estoy bastante estable emocionalmente, pero el hecho de que al ver mi pintura te parezca que estoy loco me gusta; es una especie de soltar mi locura para estar yo más equilibrado”. Y este año ha podido soltar mucha locura ya que ha sido un año lleno de proyectos. Tanto nacionales, como la exposición individual que se pudo disfrutar de septiembre a octubre en Galería Cuatro (Valencia), y con la que ganó el premio Cervezas Alhambra 2022 en Abierto Valencia, como sus exposiciones internacionales en Hong Kong,  donde su obra ha tenido gran éxito entre el público asiático.